ACTUALIDAD:

Los pacientes que presentan Fibromialgia, Dolor de espalda, o Fatiga Crónica, se encuentran en la mayoría de los casos polimedicados, es decir tomando una serie de medicamentos con unos resultados que podrían calificarse de modestos. A diferencia de otras enfermedades en las cuales el paciente al tomar los fármacos adecuados para cada enfermedad, mejora de sus síntomas, en las enfermedades mencionadas esta mejoría es nula o muy limitada.

La época de tratar estas enfermedades desde un punto de vista exclusivamente farmacológico ya está superada, por las siguientes razones (1):

-Ineficacia de algunos fármacos.

-Presencia frecuente de efectos indeseables.

-Desarrollo de tolerancias, es decir, habituación del organismo.

La presencia del estrés, del sufrimiento, como factor determinante en las enfermedades citadas esta fuera de toda duda (2). En la Sociedad Española de Reumatología (3), consideramos, que en el 88-90 % de los pacientes con fibromialgia, dolor de espalda y fatiga crónica existe una alteración emocional, un sufrimiento previo, un estrés emocional que precede al desarrollo de la enfermedad.

Los tratamientos no farmacológicos han demostrado su efectividad de una manera clara y así está reconocido en la literatura cientifica nacional e internacional más avanzada (4).

Solo integrando tratamiento farmacológico, terapias de dolor y técnicas de medicina psicosomática, podremos hacer que nuestros pacientes mejoren. Para ello necesitamos, de manera ineludible la colaboración del paciente, el esfuerzo del paciente. Ya sabemos que no basta para mejorar de estas enfermedades tomar pastillas, el paciente tiene que hacer un esfuerzo, poner de su parte, para que con la ayuda del terapeuta  pueda mejorar de su cuadro clínico.

Tanto los dolores de espalda (5) como la fibromialgia (6) o la fatiga crónica (7), son considerados alteraciones del Sistema Nervioso Autónomo, secundario a la presencia de un factor de sufrimiento previo, que altera dicha estructura nerviosa.

Mediante la técnica de Biofeedback medimos el estado de estrés, es decir  la posible hipertonía o hiperactividad del sistema nervioso autónomo y lo que es más importante, aprendemos a modificarlo eventualmente, mejorando con ello el cuadro clínico del paciente.

Una vez valorada la presencia de esta situación de sufrimiento y en que medida es responsable de los cuadros de fatiga, dolor generalizado o localizado se procede a un tratamiento que incluye, tanto el farmacológico, como el ejercicio, la nutrición, la psicoterapia, la hipnosis, las técnicas de relajación, así como las técnicas que nos ayudan a mejorar el afrontamiento que hacemos de las situaciones estresantes (EMDR) (8). Solo así podremos pensar en mejorar a nuestros

enfermos, asumiendo que la época de la medicina exclusivamente farmacológica ha periclitado dejando paso a una medicina que hoy ya se enseña en las mejores Universidades europeas y americanas, mucho mas avanzada, mas humana, y en la que las emociones y los sentimientos de los pacientes no son un detalle anecdótico en la historia clinica, sino que son el eje del tratamiento médico.

El equipo de investigación dirigido por el Dr. Martínez-Pintor relaciona la Fibromialgia y el Síndrome de Burn Out.

Este estudio se presenta en una comunicación en el Congreso Anual de la EACLPP (12th Annual Scientific Meeting European Association for Consultation-Liaison Psychiatry and Psychosomatics ), que tendrá lugar en Noordwijkerhout (The Netherlands).

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